Sueños oxidados

27/10/2008

 MARIA AURORA VILORIA

 

 La noche en que dejó de llover
 Luis Tosar y Nora Tschirner, en una escena de 'La noche en que dejó de llover'. / El Norte

El espectador de Punto de Encuentro viajó ayer desde la Galicia tradicional de un pueblo marinero hasta la académica y moderna Santiago de Compostela, y de Rosalía de Castro a Valle Inclán, a través de dos películas unidas por Chete Lera, actor que hace doblete. Luego, se trasladó a Sevilla en una jornada protagonizada por el cine español, que demostró tanto su vitalidad como la capacidad para experimentar cuando no se tienen muchos recursos.

Por orden de proyección, la primera cinta fue 'Los muertos van deprisa', una comedia negra de Ángel de la Cruz, que ha debutado con ella en la imagen real con actores después de dos largometrajes de animación, 'El bosque animado' y 'El sueño de una noche de SanJuan', con los que ha ganado tres Goya y numerosos premios internacionales.

El director y guionista ha contado con tantos productores, apoyos, ayudas y colaboraciones, que ha debido recurrir a la imaginación para presentarlos a todos sin cansar al espectador antes de que comience la acción. En realidad, la lista es como un aviso de que el filme va en clave de comedia. Rodada en Ribadeo, los paisajes y los mariscos son también protagonistas de una historia de parejas, de encuentros y desencuentros, con su pequeño misterio y un muerto al que le gustaba leer, responsable de que el lugar, aparentemente dividido entre Montescos y Capuletos, sea en realidad el feudo de una sola de las familias.

Parte de la idea de que Galicia es un estado de ánimo, según explica un narrador, para ir luego presentando con irónico humor todas las costumbres y supuestas creencias que se asocian desde hace siglos con el lugar, incluidas las brujas y la Santa Compaña.

El filme, muy divertido y excelentemente interpretado por un reparto encabezado por Chete Lera y Neus Asensi, fue recibido con aplausos.

'La noche que dejó de llover' es el primer largometraje de Afonso Zarauza, autor de seis cortos, y en él participa también Chete Lera, como el dueño de La Taberna de los Dramáticos, el lugar de reunión de la bohemia, en el que uno de los entretenimientos favoritos es jugar a los 'cadáveres exquisitos'.

La huella de Estrella

Uno de los contertulios fijos es Spleen -quien, lógicamente, no se llama así-, al que le gustan sobre todas las cosas Valle Inclán y las mujeres malas con flequillo.Y una noche, en que dejó de llover después de tres meses, víspera de su viaje a México para buscar una quimera y cuando acaba de enterarse de que su padre dejó los sueños oxidados en el desván, tendrá ocasión de cumplir sus deseos a través de la repetición del último recorrido de Max Estrella. Naturalmente, en otro escenario, sin ministros ni periodistas, actualizado y con mafiosos y prostituas rusos.

Luis Tosar es un gran Spleen en una película también muy aplaudida.

'4.000 euros' es asimismo el primer largometraje de Richard Jordan, un británico que vive en Sevilla desde hace ocho años. Construida como un experimento, rodada en un tiempo récord, sin diálogos escritos, lo que obligaba a los actores a improvisarlos en cada escena, la cinta tiene la frescura y espontaneidad que su autor, que desea capturar «momentos fugaces» -según explicó en la presentación-, pretendía conseguir. Narra el día más largo en la vida de una joven -una excelente Marta Larralde-, con el telón de fondo de los enfrentamientos entre grupos de pequeños delincuentes. Fue igualmente aplaudida a pesar de los problemas de proyección.