Con una espiga bajo el brazo
31/10/2010
BEATRIZ DELGADO
Nadie espera conseguir el reconocimiento ajeno en un festival internacional de la talla de la Seminci compitiendo con su primer trabajo, pero Miguel Cohan, nacido en Buenos Aires, lo ha logrado.
Este argentino recibió ayer la Espiga de Oro -compartida con 'Copie conforme' de Abbas Kiarostami- por 'Sin retorno', una historia sobre los dilemas morales que, de una manera u otra, aparecen cada día en la vida de todos, aunque no sean los tratados en el filme exactamente los conflictos más comunes (asumir uno la culpa e ir a la cárcel para evitar que un inocente vaya en su lugar o cerrar los ojos y mirar a otro lado).
Aunque este filme despierta muchas disconformidades y todavía hay quien defiende la candidatura de otras obras como 'Incendies', la canadiense de Denis Villeneuve, Miguel Cohan, ajeno (o tal vez no) a esas discrepancias con el jurado, se mostraba radiante. «Esto es enorme porque es mi primer festival, mi primer premio y Valladolid nunca se me va a ir del corazón, de la cabeza, del estómago», afirmaba Cohan arrinconado por una veintena de periodistas en el Salón de los Espejos del Calderón tras la lectura del palmarés.
El mes de octubre de 2010 quedará grabado en la memoria del argentino. Gracias a la Espiga de Oro es probable que se le abran las puertas en España y consiga más fácilmente (aunque en los tiempos que corren eso es difícil) financiación por parte de las productoras. Cohan se muestra contento, pero sereno y con los pies en la tierra: «Cada película es un mundo, cada película es un maratón y ahora hay que empezar a correr la segunda y espero que esto ayude, pero hay que correr igualmente».
La Espiga de Oro no es lo único que se ha colado en el bolsillo del argentino. Mucho más de esperar era el premio 'Pilar Miró' al mejor nuevo director, a pesar de que no era el único novel del festival y competía con directores como Vanja D'Alcantara, con su 'Más allá de las estepas'; Feo Aladag, con 'La extraña', o Philip Koch, con su controvertida 'Picco'.
Asimismo, el jurado Fipresci (de la prensa internacional de cine) también ha apostado por 'Sin retorno'. «Creo que ha gustado el tratamiento de los personajes, el tratar de comprender el punto de vista de cada personaje, intentar meterse en lo que les pasa y no juzgarlos», alega Cohan.
El argentino, que reconoce que aun no tiene un nuevo proyecto en mente, ya que el ritmo desde que en febrero se comenzase a rodar la cinta ha sido muy frenético, hace especial mención a sus actores. «La película es el guión y los actores. Creo que una de las cosas que más han gustado son las interpretaciones y el premio me parece muy justo porque han hecho un gran trabajo».
Para Cohan el cine es algo válido para todas las razas y colores. «Escribí el guión con mi hermana Ana hace 4 años en Colonia (Uruguay), y ahora está aquí, en España, transmitiendo ideas, sensaciones, sentimientos. El cine es universal».
Tal vez hoy no duerma, o quizá sea la noche más plácida de su vida. 'Sin retorno' ha nacido con una espiga bajo el brazo y, aunque siempre es una sorpresa recibir un premio de estas dimensiones, «es muy difícil hacer cine si uno no espera lo mejor».






