Gina Belafonte: «Este documental es un hermoso tapiz de la vida de mi padre»
Músico, actor, activista social, Harry Belafonte (Nueva York, 1927) lideró, junto con Martin Luther King y otros muchos, los movimientos pro Derechos Humanos que ponían de relieve las carencias de países en vías de desarrollo. Conocido como 'El rey del Calypso' por popularizar este estilo musical caribeño en la década de los 50, sus canciones fueron su forma de hablar al mundo. Su hija, Gina Belafonte, pensó hace siete años que su legado debía trascender en forma de documental que mostrara su lado más humano, más allá de su faceta de intérprete. Para ello, recurrió a Susanne Rostock, que ha dirigido 'Sing your song'. Ambas visitaron ayer Valladolid para hablar de este documental.
-¿Por qué este momento para dar otro punto de vista de la vida de su padre?
-Gina Belafonte: Había visto un documental sobre la vida de Gregory Peck, hecho por su hija, amiga mía, que me encantó. Pero mi principal motivación ha sido mi hija. Pensé que era necesario documentar la vida de su abuelo y, por extensión, que las nuevas generaciones sepan de su contribución, no solo a la industria del entretenimiento, sino al cambio de rumbo de la política de los EE UU.
-Susanne Rostock: Hoy no hay un movimiento parecido al que los jóvenes puedan unirse por unos ideales universales como los que movieron a mi generación a seguir el que lideró Luther King. Esta es una oportunidad para marcar una hoja de ruta para el futuro. Un llamamiento al compromiso.
-¿Les costó convencerle?
-G. B.: Fue muy reticente. No quería hacer una película que fuera demasiado centrada en sí mismo ¡Se lo supliqué! Le hice ver que era contar la historia de un viaje que a mí me suscitaba interrogantes, que solo quería enseñar el lado más serio. Una de las razones por las que se decidió fue la muerte de su amigo Marlon Brando. Quería incorporar historias de otros que participaron en su periplo para que el público tenga información nueva y que estas figuras no mueran.
-¿Y qué opina él del resultado?
-G. B.: ¡Está como un niño con zapatos nuevos! Se ha implicado mucho en el resultado y le ha dado energía. Ya estamos trabajando en otra película que se llamará 'Otra noche en el mundo libre'. Está metido en varios proyectos para ayudar a jóvenes presos. También queremos que gente famosa empiece a utilizar su nombre para causas humanitarias. En EE UU los temas relacionados con atención sanitaria como el cáncer parecen más manejables, pero cuando se trata de justicia social, de los más pobres entre los pobres, el tema no es tan atractivo.
-¿Qué encontraremos en el documental que no conocíamos de Harry Belafonte?
-S. R.: La gente sabrá hasta qué punto su figura ha transformado nuestra historia. Ayudó a Kennedy a salir elegido. Implicó a la clase política en la concienciación sobre el respeto a los Derechos Humanos. Además, durante el proceso de documentación con Helen Weis encontramos cosas inéditas.
-G. B.: Además es una gran sorpresa para los amantes de la música. Se muestran algunos de los primeros programas de televisión que tuvieron repercusión internacionalmente. Fue el primer artista que vendió un millón de copias en EE UU. Susanne ha montado todo esto de una forma muy peculiar.
-¿Cuál es ese punto de vista especial?
-G. B.: Lo hizo como un pintor pinta su cuadro, cuidando mucho la parte estética. La cinta tiene colores intensos. Es casi tridimensional, está todo entretejido como un hermoso tapiz.
-¿Han visitado ya muchos festivales: Sundance, Tribeca, Berlín... ¿Qué reacciones ha suscitado?
-S. R.: Lo que más nos emociona es la reacción de la gente joven. Estamos recibiendo centenares de correos de universitarios que se sienten inspirados para comprometerse. Han confirmado que hay esperanza, soluciones a los problemas globales en estos tiempos de agitación.
-Gina, con qué mensaje le gustaría que se quedara la gente en España sobre la labor de su padre?
-G. B.: Al final del documental se lanza una pregunta: 'Y tú, ¿qué haces ahora?'. Trata de hacer ver que se puede encontrar el camino por uno mismo, sin necesidad de que te digan lo que hay que hacer. Yo querría que el legado de mi padre para la posteridad fuera: 'No cedas, no te rindas, no tengas miedo de defender lo que crees'. Como ha hecho él, que se ha entregado a la justicia social, algunas veces aún a riesgo de su vida.






