«La comedia es una forma elegante de hablar de uno mismo»
29/10/2011
V.M. NIÑO
Acabó en la Escuela de Cine de París y encontró productor para su primera película. Mikael Buch, un francoalemán criado en España, hizo reír al público de Punto de Encuentro con '¡Deja ir a mi pueblo!.
Perteneciente a una familia judía, Buch quería abordar «la identidad judía. En Francia vive la mayor comunidad judía de Europa. He crecido en España y aquí había pocos, era una comunidad íntima en la que todos se conocen. Quería contar cómo es una familia judía desde dentro». Y para ello ha elegido la comedia. «Porque creo que es el género que te permite tratar las cosas de casa con elegancia, con el distanciamiento necesario. Creo que es el género que te permite hablar de uno mismo con cierto pudor, para no dar pena».
Literatura como la de Philip Roth o cine como el de Woody Allen forman parte de su acerbo. «Ambos son referencias para mí, se han servido como creadores de lo que son como personas. Y creo que uno hace mejores películas o mejores libros cuando habla de lo que conoce, del contexto en el que ha sido educado».
Como el protagonista de su película, se siente parte de la cultura judía más que de su religión. «Siento afecto por esa tradición que está relacionada con la unidad familiar, con la historia de un pueblo. Como en la película, creo que entre cada generación reinventa su relación con la tradición, que entre mis abuelos y mis padres, entre estos y yo, hay un inevitable desfase».
Escapar a Finlandia
El detonante de la comedia es el hijo pequeño, homosexual que se va a vivir con su novio «al fin del mundo, a Finlandia. El sexo es una cuestión tabú en casi todas las religiones y me servía de excusa para abordar una cuestión universal. El hijo homosexual rompe las expectativas familiares y se siente culpable, por eso quiere huir, salir de la familia».
Encarna el papel principal Nicolas Maury, un actor con el que ya trabajó en dos cortos anteriores. «Estoy muy orgulloso de su trabajo, es difícil encontrar un actor joven de comedia y su manera de apropiarse del personaje, de darle vida con todo el cuerpo es sorprendente». La otra sorpresa del reparto es Carmen Maura, la más francesa de nuestras actrices con una especial debilidad por los directores debutantes. «Ha sido un sueño hecho realidad, para cualquier niño que haya vivido en España durante los ochenta y los noventa, Carmen Maura es la actriz española por excelencia. No solo me gusta ella sino el cine en el que ha trabajado: Saura, Almodóvar o Coppola. Trabajar con ella es un lujo porque una vez que te dice que sí, se implica totalmente en la película. Por otra parte, me hacía especial ilusión, por todos los años vividos en España, tener un actriz de aquí y que la familia fuera también una comunidad de mis distintas procedencias».
Cinéfilo con debilidad por la comedia, con Billy Wilder o Charles Chaplin entre sus referencias, Buch augura que «siempre tendré una relación fuerte con la comedia. Por supuesto me gustaría trabajar en un 'thriller' o hacer una de espías, pero veo un vínculo importante con la comedia».
En cuanto al país de su cine, de momento seguirá en Francia. «He tenido muchas suerte, encontré pronto productor. En Francia se apoya mucho a los jóvenes directores, hay mucho amor por las óperas primas algo que no ocurre en los países del entorno. Por ahora lo tengo fácil allí, además el cine francés es mi gran influencia y hay un elenco de actores increíble y buenos equipos técnico. Con el tiempo me encantaría hacer una película en España, también».
Ayer pudo comprobar la reacción del público en el encuentro del Zorrilla.






