Mujeres de ayer, hoy y siempre
29/10/2011
A. CORBILLÓN
Riada de medios de comunicación, en especial gráficos, para recibir a todo el equipo de 'De tu ventana a la mía'. Seguramente no esperó la joven debutante zaragozana en la dirección Paula Ortiz semejante apoyo para dar la bienvenida a esta propuesta, poética e íntima, donde enlaza las vidas de tres mujeres en tres momentos diferentes del siglo pasado, que sueñan con lo que parece improbable en todos y cada uno de sus momentos: la felicidad.
«Hay historias de amor que son como las amapolas, frágiles, casi viento, y aún así, se agarran a la garganta». La voz en 'off' presenta una película cuya banda sonora también hace poético su mensaje. «¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón?». La voz de la cantante Carmen París lo dice todo y nada.
Así también lo sintió y la vivió Ortiz (Zaragoza, 1979) que explicó en la presentación que el proyecto surgió mientras estudiaba su doctorado de guionista y dirección en Nueva York. «Al venir a España, estuve con una mujer que se llamaba Mercedes(Maribel Verdú en la ficción) y un día me contó junto a una ventana cómo había sido su gran amor. Después leí una obra de Carmen Martín Gaite titulada 'De su ventana a la mía'». De hecho, el título es un homenaje a la escritora salmantina que contaba que, estando en la ciudad de los rascacielos, se comunicaba con su madre con una especie de reflejos, imaginando que las ventanas cruzaban el tiempo y el espacio. Por eso, Paula concibió su proyecto como «un canto que entrelaza las voces de muchas mujeres».
Las intervenciones de todo el equipo se centraron en su descubrimiento personal de esta realizadora que, hasta ahora, solo cuenta con tres cortos en su carrera. El actor Roberto Álamo, que da vida a un anarquista en el brutal posfranquismo, la describió como «una poetisa, un bien que dirige desde la humanidad». Leticia Dolera, que es Violeta, la veinteañera que aún tiene un futuro delante, apeló más al mensaje de una trama en la que «todas las mujeres podrían ser víctimas pero se convierten en luchadoras para superar lo que les pongan por delante».
Novedosa
Maribel Verdú fue la primera en conocer y 'apuntarse' al proyecto de Ortiz, que le dio el papel de Inés (mujer del anarquista), que debe hacer frente a la dureza de la vida desde la rudeza del paisaje desértico de Las Bárdenas (entre Aragón y Navarra). «Plástica y estéticamente esta película es totalmente inusual. Y como todos los cuentos, las cosas que les pasan a los personajes son aterradoras, pero al final pueden con todo pese a los palos que da la vida», resumió.
En la rueda de opiniones, Luisa Gavasa, la madura y menos conocida del elenco, redundó en el tono siempre femenino y feminista, que tampoco abandona a su Luisa (mantiene su nombre real), una quejica sempiterna pero que, cuando la vida la pone a prueba «decide que no quiere más soledad, y pasa a una esperanza hermosa. El final es un canto a la vida y a la esperanza, ya que los tres personajes luchan y vencen, cada uno desde un contexto». Por último, Fran Perea también habló de poesía y destacó el «merecido homenaje que recibe la mujer». El veterano Carlos Álvarez-Novoa dejó en el aire el intangible poso de esta propuesta. «Hay muchas cosas que no se pueden decir con palabras y esta película hay que verla». Quien no la haya visto en esta Seminci tendrá que intentarlo a partir de febrero del año próximo.






