Una muralla de cariño
29/10/2011
RAFAEL VEGA
Julia Ivanova ha presentado 'Retrato de familia en blanco y negro', un formidable documental sobre la vida de un grupo de huérfanos ucranianos de color que viven en un régimen especial de acogida bajo la tutela de Olga Nenya. Esta heroína ucraniana consiguió comprar una casa en el suburbio de una pequeña ciudad gracias a las donaciones de una ONG inglesa. En ella cría a una veintena de niños y niñas huérfanos, casi en su totalidad negros y mestizos, fruto de relaciones entre mujeres ucranianas y estudiantes africanos. La irrespirable atmósfera racista en el país, acentuada desde la ruptura de la Unión Soviética y el afloramiento de los nacionalismos, empuja a muchas jóvenes a abandonar a sus hijos que no son queridos en adopción.
Los ucranianos de color son considerados extranjeros por una sociedad racista hasta extremos delirantes, cuya ignorancia y xenofobia alcanza lo grotesco.
En este ambiente hostil, acosada a menudo por una burocracia enfermiza y kafkiana, Olga Nenya cría año tras año a estos niños y se empeña en ser una madre para ellos.
Sin embargo, su entrega y aplomo están repletos de matices que Julia Ivanova ha sabido rescatar para su documental de forma brillante. De igual modo, la cámara de la realizadora afincada en Canadá ha demostrado un talento más que plausible para brindarnos la personalidad de cada uno de los niños. Este universo no solo supura afecto y agradecimiento por cada uno de sus poros sino todo un abanico de relaciones maternofiliales abrigado por unas circunstancias extremas.
Desde los niños que solo tendrán algún futuro gracias al cariño incondicional de su 'madre' de acogida, pasando por aquellos que han sabido embaucarla con todo tipo de lisonjas y a quienes ella siempre perdonará cualquier tropelía, hasta Kiril, el más extremo de todos, inteligente, reservado y enfrentado al poder de Olga Nenya que considera injusto y autoritario hasta extremos estalinistas.
Otra de las grandes virtudes de la película de Ivanova es que nos presenta todo este panorama de cariño, dependencia, control y desarraigos sin inclinaciones morales, sin un apunte a la bondad y la maldad. La generosa y acogedora Nenya se tornará carcelaria cuando a alguno de sus niños se les brinde la posibilidad de ser adoptados por familias italianas y francesas con quienes suelen pasar los veranos en diversos programas de acogida. Nenya, hasta ese momento interesada en el bienestar y el porvenir de los niños, niega cualquier posibilidad a estas adopciones como responsable y tutora legal de los niños, argumentando que ellos ya tienen una familia, algo cuando menos discutible.
El estudio de todas estas personalidades conectadas por lazos de cariño, interés, dependencia y control se ve documentado de manera excepcional gracias a un seguimiento, por parte de Ivanova, encomiable, aunque quizás esta palabra debiera destinarse a la vida y obra de Harry Belafonte después de asistir a la proyección de 'Canta tu canción', documental realizado por Susanne Rostock que repasa la interesante biografía del famoso cantante neoyorquino. Harry Belafonte saltó a la fama por su talento para cantar temas musicales que rescataban ritmos y melodías jamaicanas, caribeñas y africanas con las modas de los años cincuenta. El auge de la televisión y los programas especiales programados de costa a costa propiciaron en gran medida un éxito que no se vio acompañado con sus incursiones en el cine. Pero la película de Rostock apenas profundiza en el aspecto artístico y profesional de la estrella, cuyo currículum en este sentido es utilizado para ubicar cronológicamente cada momento histórico. Gracias a 'Sing your Song' conocemos al Harry Belafonte activista que sufrió en carne propia, debido a las giras propiciadas por su éxito, el segregacionismo imperante. Lejos de asumir aquella situación, Belafonte utilizó su fama para luchar por los derechos civiles. No solo se puso a disposición de Martin Luther King para lo que hubiera menester, sino que trasladó a los hermanos Kennedy muchas de las propuestas civiles que propiciarían la reconciliación nacional. Tras la muerte de todos estos protagonistas de la historia americana Belafonte continúa su lucha en África. Su filantropía lo lleva a invitar a jóvenes africanos a Estados Unidos para estudiar y colabora en la democratización de varios países africanos.
La película, absolutamente rendida al personaje, concatena uno tras otro todos sus hitos en la lucha reivindicativa, hasta la actualidad, momento en que el octogenario y activo cantante continúa liderando movimientos de inserción social entre los jóvenes reclusos que, como él mismo señala, continúan siendo mayoritariamente de color; algo realmente inquietante en una sociedad que se supone igualitaria.
David Herdies y Zanyar Adami han presentado 'El hijo del guerrillero', un documental ensimismado en las dramáticas vicisitudes padecidas por la familia de éste último, hijo de dos guerrilleros que lucharon en los años ochenta en el Kurdistán y que se vieron obligados a enviar a su hijo de cinco años a Suecia. Su padre, preso y torturado, logró huir hasta que, años después, toda la familia pudo rehacer su vida en el país nórdico. Sin embargo, Zanyar Adami intenta arrancar a su padre detalles de sus vivencias, aunque no conseguirá gran cosa para la película, excepto una catarsis personal.






