Lo que solo dos saben

30/10/2011
VICTORIA MARTÍN NIÑO
A pesar de las 'úes' de su nombre, la lengua de Rúnar Rúnnarsson, el islandés, es prolija en 'ies'. La noche que presentó su película 'Eldfjall' en Valladolid, este treintañero lo hizo en un inglés apenas discernible por la libre inclusión de dicha vocal en palabras que no la requerían. Daba igual el mensaje, su actitud era más elocuente: Vean, vean y si tienen algo que decir, después hablamos, pero será medianoche ya. La claridad de las imágenes, un gris luminoso y triste, apuntaló el augurio, el chico que venía del frío nos iba a helar un poco el alma y a ganarse el primer premio de la sección Punto de Encuentro.
Y allí aparecía Hannes, el ejecutor de un guión hiperrealista, de una sensibilidad curiosa para la edad de su autor y poco susceptible de encandilar a grandes públicos. Expulsado de su isla natal por la lava del volcán, es un expatriado físico y social, nunca se adaptó a esta nueva vida en la que su hija escala puestos en un banco que presta dinero para cubrir necesidades previamente inventadas, mientras su mujer cría al nieto. Todos integran un bodegón en el que él es la nota discordante. Pero este libérrimo antisocial demostrará hasta que punto puede alguien querer a otro. Rúnnarsson invita al público a colarse en la intimidad de una pareja mayor, en la enfermedad y los límites tolerables del sufrimiento, en la delicada relación con los hijos. Dura, sincera y esperanzadora, la película que representará a Islandia en los Oscar.
El público por su parte ha premiado la frescura de 'Terrados', primer largometraje del español Damian Sabini. Es de las cintas que caldean al público, que ponen un poco de sol a las mañanas otoñales de cine semincero. Sabini ha sido buen gestor de un presupuesto bajo y una buena idea.